Tipuana tipu es su nombre científico y en San Isidro estamos acostumbrados a verlas. Es una de las especies más utilizadas por el reconocido paisajista y urbanista francés Charles Thays en la Argentina.

De gran porte y de tronco oscuro, llega siempre a superar la altura promedio de la selva de Yungas para asomar su copa por encima de las demás especies. Igual comportamiento adopta en las ciudades, donde tiende a superar la altura de las casas o, si los edificios son altos, se inclina hacia la calle en busca de luz natural, llegando a los 25 – 30 m de altura.

Su copa abierta y ramas llenas de curvas y recovecos le dan un aspecto escultural.

Pierde sus hojas a fines del invierno y principios de la primavera, para pronto reponerlas y florecer. De pequeñas flores amarillas en el mes de diciembre, las cuales caen al suelo y dejan un manto amarillo para el paso del peatón. Sus frutos son sámaras aladas que se esparcen con el viento cual pequeño helicóptero.

La resina de la Tipa es de color rojo intenso; al cortar sus ramas parecería un literal sangrado lento que hace que nos arrepintamos de haber realizado el corte. (Se puede observar ese detalle en una de las fotos). Se le atribuyen propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias.

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