(Por Maximiliano Krause, de Ribera Norte). Definitivamente una de las partes más lindas del trabajo es cuando, luego de recibir o ir a buscar un animal, cuidarlo y rehabilitarlo, podemos liberarlo para que siga viviendo libre.

Es un trabajo que a veces resulta difícil, dado que los animales no se dejan manipular fácilmente para medicarlos o alimentarlos, y aún menos cuando están heridos o se sienten atacados. Otra realidad difícil es que no todos los que llegan pueden ser liberados, ya que a veces su condición es tan mala que terminan falleciendo, o tienen que ser derivados a algún otro sitio.

Pero cuando se logra el objetivo resulta sumamente satisfactorio, y queríamos compartirles algunas de las liberaciones que se hicieron en el último año y que nos llenan de felicidad.

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