La naturaleza nos provee todas las estaciones de alimentos llenos de vitaminas y minerales que tienen que ver con el clima en el que estamos y con lo que necesitamos. Por ejemplo, las frutas de verano tienen más agua para ayudarnos a hidratarnos frente al calor. Comer de estación tiene muchos beneficios. Por ejemplo:
– Los productos son frescos.- Completan todo su ciclo de crecimiento, manteniendo todas sus propiedades y sabor.- Son más nutritivos y sanos.- Son más económicos.- No fueron forzadas a madurar antes de tiempo.


¿Y qué tiene que ver esto con la ecología? Bueno, para empezar hacer crecer frutas y verduras fuera de su estación requiere de grandes cantidades de agua y de energía en mantener los invernaderos con un clima controlado. Además, se necesitan fertilizantes químicos y pesticidas. Todo esto no solo desgasta los suelos y puede contaminar fuentes de agua, sino que además elimina insectos que sí son buenos para las plantas y contribuye a la pérdida de la biodiversidad porque se suele cultivar un monocultivo y de una sola variedad. Por otro lado, mantener las frutas y verduras en cámaras frigoríficas también consume mucha energía. ¿El tomate no tiene sabor? Es el precio que pagamos por querer tener un producto disponible los 365 días del año.


Así que comer de estación tiene beneficios por todos lados. Y si esas frutas y verduras son además orgánicas, los beneficios para nuestra salud y el medio ambiente se multiplican!

Listado de frutas y verduras de invierno

Banana, frutilla, lima, limón, mandarina, naranja, pera, pomelo y quinoto. Acelga, batata, berenjena, berro, brócoli, calabaza, coliflor, endibias, espinaca, hongos, lentejas, nabo, papa, puerro, radicheta, remolacha, repollito de bruselas, repollo, zanahoria y zapallo. 

Fuente: Ecotips y Narda Lepes

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