Ribera Norte está llena de garzas blancas que se alimentan de peces. Pueden alcanzar los 65 centímetros de altura. La garcita común también vive en esta reserva. Tiene el pico negro y mide unos 40 centímetros. Más aves de la zona: el ñacurutú, de la familia de los búhos, y el burrito, entre otros.

Identificar a cada ave por su nombre y por su canto. Entender su comportamiento y las acrobacias que es capaz de hacer en vuelo. Todo eso buscan los amantes de los pájaros en sus salidas de avistaje, que a veces implican largas esperas al aire libre para ver, aunque sea durante 5 segundos, alguno de los casi mil ejemplares de aves que existen en el país.

Para iniciarse en la observación de aves hay que seguir algunos consejos. La actividad es una mezcla de hobby y ciencia, que todos pueden practicar: lo único que se necesita es un equipo y el lugar adecuado para ver a las aves. Las reservas naturales urbanas son ideales para despuntar el vicio. «Hay que estar muy atento. Y tener buena onda», dicen los que saben.

En la Quinta Los Ombúes suele haber esta actividad para niños y adultos, de forma gratuita. Podés averiguar fechas y horarios llamando al 4512-3125

Fuentes: Clarín / Parque Natural Municipal Ribera Norte

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