Desde 1993, se celebra cada 22 de marzo para generar conciencia sobre la importancia del recurso y promover acciones. El lema elegido para el 2019 es “No dejar a nadie atrás” porque todas las personas tienen el derecho de acceder a agua segura.

ás de 2000 millones de personas en el mundo carecen de acceso a los servicios básicos de agua y saneamiento, asegura el nuevo informe mundial de la ONU sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos.

El estudio No dejar a nadie atrásrevela que, a nivel mundial, África alberga a la mitad de la población que bebe agua de fuentes no protegidas. En África subsahariana solo el 24% de las personas tienen acceso a agua potable y el 28% a instalaciones de saneamiento básico, no compartidas con otros hogares. Las mujeres y niñas soportan la mayor parte de la carga de recolección de agua, y dedican a ello más de 30 minutos al día, el detrimento a su educación.

Además, dentro de los países en general, existen importantes diferencias de acceso, especialmente entre ricos y pobres. En las ciudades, los pobres que viven en asentamientos informales que no cuentan con servicios de agua corriente, a menudo pagan de 10 a 20 veces más por el agua que sus vecinos de barrios más ricos, por un servicio de igual o menor calidad prestado por vendedores o camiones cisterna.

El informe asegura que las personas que sufren discriminación por motivos de género, edad, condición social o pertenecen a una minoría religiosa, ética o lingüística tienen menos probabilidades de tener acceso a los servicios de agua y saneamiento.

Por otra parte, la investigación realizada por ONU-Agua y la UNESCO recalca que el acceso al agua y las instalaciones sanitarias es también un reto para los refugiados y los desplazados, que alcanzaron los 68,5 millones de personas en 2017.

UNICEF / Alessio Romenzi
Una niña, cargando garrafas de agua, camina por las calles de Alepo, Siria.

América Latina y el Caribe

Millones de personas en la región carecen aún de una fuente adecuada de agua potable, mientras que un número aún mayor sufre la carencia de instalaciones seguras y dignas para la eliminación de las heces.

En 2015, el 65% de la población de América Latina y el Caribe tenía acceso a servicios hídricos gestionados de forma segura, pero solo el 22% a servicios de saneamiento gestionados de forma segura.

Muchas personas sin acceso a servicios se concentran en áreas periurbanas, principalmente en los cinturones de pobreza que surgen en la periferia de muchas de las ciudades. Los niveles de cobertura son significativamente más bajos en las zonas rurales.

En muchos países, la descentralización ha dejado al sector de abastecimiento de agua y saneamiento con una estructura altamente fragmentada formada por numerosos proveedores de servicios, sin posibilidades reales de lograr economías de escala o viabilidad económica, y bajo la responsabilidad de ayuntamientos que carecen de los recursos e incentivos necesarios para hacer frente con eficacia a la complejidad de los procesos involucrados en la prestación de servicios.

(Fuente: UN News)

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