Durante los días de temperaturas altas, el cuerpo elimina el exceso de calor a través de la transpiración, porque tiene que mantener una temperatura interna estable. Ante una mayor pérdida de agua es frecuente que se experimente un estado de deshidratación. Los síntomas pueden ser dolores de caeza, cansancio, aumento en la frecuencia cardíaca, menor rendimiento físico y mental, etc.

Para evitar la deshidratación es importante no esperar a tener sed, sino tomar agua de modo constante durante el día. ¿Por qué? Porque tener sed es una alarma de que la deshidratación ya está en curso.

Así lo explica el Dr. Daniel López Rosetti

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