(Por Mariano Jasovich – La Nación) Botellas de plástico, zapatillas perdidas, pañales y hasta lavarropas o televisores navegan a la deriva por el Río de la Plata y se depositan en la costa. Por eso, un grupo de voluntarios -encabezados por los hermanos Yago y Klaus Lange, hijos del campeón olímpico Santiago Lange- se organizaron para levantar ayer desechos que contaminan el agua y son un riesgo para la navegación. En solo dos horas, recolectaron más de 3000 kilos de basura.

En diálogo con LA NACION, Yago Lange explicó cómo se le ocurrió impulsar esta jornada de limpieza. «Con mi familia siempre hablamos sobre que cada lugar que encontramos sucio en el agua nos da pena. Nos topamos en el río con lavarropas, ventiladores. Rompimos tres orzas (una pieza de madera que va insertada en la quilla) de nuestros barcos. Se nos acostumbró la vista a la basura que tiene el río, pero eso no está bueno», detalló.

La convocatoria surgió en el Club Náutico de San Isidro (CNSI). «Fue espontáneo. Hicimos un clic con mi hermano Klaus cuando sacamos una bolsa entera del puerto de Mar del Plata -recordó Yago-. Desde ese momento, en tres días nos pusimos en campaña para lograr esta jornada que cuenta con más de 100 personas solo en este club».

voluntariado ecologico en la costa de san isidro

Mediante posteos en las redes sociales, el llamado se extendió a todos los clubes de la costa del río: Yacht Club Olivos, Yacht Club Argentino, CUBA, Perú Beach y los clubes de veleros San Isidro y Barlovento. Además se organizaron también en Junín, Mar del Plata, Rosario, San Pedro, Puerto Madryn y Bariloche.

En San Isidro , a las 10 en punto de ayer, las brigadas de limpieza empezaron a recorrer la ribera. Al mismo tiempo, otro grupo salió en gomones para acceder a los desechos que estaban en sitios de más difícil acceso.

Con guantes y bolsas en mano, se metieron entre los juncos y sacaron botellas, pañales, zapatillas y cientos de tapitas de plástico que retirarían en unas 100 bolsas para su posterior separación. Los materiales aptos serán enviados a centros de reciclaje.

Se sumaron chicos que se encargaban de las tapitas y hasta personas que no son socias del club, pero igual tomaron conciencia de la peligrosidad de la contaminación de las aguas. Por ejemplo, Enrique Silvestri, que relató que era la primera vez que entraba al Náutico de San Isidro.

Mientras llevaba en su mano una bolsa de consorcio a medio llenar, confió a LA NACION que este año tomó conciencia del peligro del plástico en los mares y océanos a partir de la noticia de una ballena muerta a la que le encontraron seis kilos de ese material en el estómago. El hecho sucedió en Indonesia, pero las imágenes se volvieron virales. «Me enteré de esta convocatoria y quise aportar mi granito de arena», dijo Enrique, mientras se metía entre los matorrales a recolectar otra botella.

Con los pies en el barro, Pilar Marín, nieta de uno de los fundadores del CNSI, enumeró los cambios que vio en el río a lo largo de los años. «Cuando era chica nadábamos en esta costa. Hasta había una carrera alrededor de la isla -recordó-. Ahora sería imposible por el nivel de contaminación de las aguas».

Consejos para disminuir el uso de plástico

Usar envases recargables. Disminuir el uso de bebidas embotelladas

Elegir productos con el menor packaging posible. Por ejemplo, evitar las frutas y verduras envueltas en plástico

Comprar productos empaquetados en materiales reutilizables, como cartón o vidrio.

Fotos: Ignacio Sánchez Edición fotográfica: Fernanda Corbani

 

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