Por Gabriela Zanguitu (Clarín). Según los expertos, podría considerarse un récord. En la reserva Ribera Norte nacieron 16 tortugas pintadas (Trachemys dorbigni), una especie que se considera “amenazada” porque sus ejemplares son de los más vendidos ilegalmente.

Estos animales son una de las tres clases de tortugas de agua -las otras son las de laguna (Phrynops hilarii) y las de río (Hydromedusa tectifera)- que habitan el parque natural local, uno de los pocos lugares del país donde se observan en cantidad, se reproducen y son protegidas.

Lo novedoso e importante es la gran cantidad que tuvimos este año en una sola puesta de huevos. Suelen ser menos nacimientos”, precisa Bárbara Gasparri, directora de Ecología y Biodiversidad del Municipio.

Para que los huevos sean “viables” deben estar en un lugar seco y cálido. Por eso, cuando arranca la primavera las hembras suelen salir de la reserva, cruzar el Camino de la Ribera y desovar en el albardón o los canteros de las casas cercanas. Los huevos quedan enterrados y luego de algunos meses (depende de cuán cálido y húmedo sea el clima) nacen las crías. Desde allí se encaminan solas hacia la laguna de nuevo.

“En ese momento son muy pequeñas, tienen el tamaño de una tapita de gaseosa -aclara la funcionaria-. Hay que tener mucho cuidado. A veces resulta difícil distinguirlas en el suelo, pueden confundirse hasta con hojas, y uno las puede pisar sin querer”.

Es por eso que la reserva impulsa una campaña para garantizar el cuidado y desarrollo de las 16 nuevas tortugas. Los guardaparques están colocando carteles en las áreas de desove para que vecinos y turistas estén advertidos y circulen con precaución.

“No hay que acercarse a sacarles fotos, quedarse mirándolas o molestarlas de ninguna manera -aconseja la directora-. Tienen muy pocos lugares naturales como este para reproducirse”.

De hecho, las autoridades les aconsejan a los vecinos que paseen a sus perros por la zona que los lleven con correa para evitar que ataquen a las tortugas.

Este “nacimiento múltiple” de 16 ejemplares fue presenciado por Matías Vitale, un guardaparques municipal que llegó al lugar luego de que una familia que paseaba por el albardón le avisara. “Las ayudamos a ingresar a la reserva y era increíble porque se tiraban al agua, iban hasta el fondo y después salían a flote. Fue la primera vez que lo vi y fue genial”, cuenta.

En 2012, especialistas de la Asociación Herpetológica Argentina declararon a esta especie como “vulnerable” debido al comercio ilegal que genera. “Hay gente que las compra como mascotas para la pecera y luego se da cuenta de que crecen mucho y no sabe qué hacer. Hay que tener conciencia y evitar esta situación. La fauna silvestre debe vivir en libertad”, sostiene Gasparri.

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