Por Gabriela Zanguitu (Clarín). Negocios vacíos, basura, pasillos oscuros y paredes grafiteadas: esa es la imagen actual de la estación San Isidro del Tren de la Costa.

Símbolo de la exuberancia de los 90, en los últimos años el abandono y la inseguridad se adueñaron de un espacio tan peculiar del casco histórico y del que hoy quedan las huellas olvidadas del esplendor que lo caracterizó hace más de dos décadas.

Con la intención de recuperarla y devolverle aquel brillo de antaño,comenzaron a arreglar el sector de los andenes, donde se detienen las formaciones, y buscarán impulsar nuevamente el perfil de paseo de compras y entretenimiento, algo que los vecinos de la zona reclaman.

Para ello, en los próximos meses licitarán el sector del shopping, el que más sufrió los embates del tiempo y el descuido.

“Está por salir a oferta la concesión del predio para su renovación y explotación comercial”, explican desde Trenes Argentinos Operaciones (SOFSE), la operadora. Y detallan: “Ya ordenamos la situación de los 50 locales y están todos desocupados excepto el supermercado, que se mantendrá en funcionamiento”.

La empresa que gane deberá hacer algunas modificaciones, siempre manteniendo el singular estilo inglés, a fin de agilizar la circulación dentro del paseo y facilitar el paso hacia el polo gastronómico del Bajo de San Isidro, el futuro Parque Público del Puerto y el río para fomentar, también, el turismo en ese distrito.

La operadora del ferrocarril ya se contactó con la Comuna sanisidrense. “Sabemos que quieren licitar la concesión del predio y nos hicieron algunas consultas generales sobre el Código de Ordenamiento Urbano (COU) de la zona”, detallan en el Municipio.

En la actualidad, los vecinos hablan de la estación con una mezcla de nostalgia y enojo. “Es literalmente un asco. Hace años que se perdió todo el encanto del lugar. Era un paseo pintoresco y atractivo. Solíamos ir al cine y luego a cenar, era una salida de fin de semana que nos quedaba cómoda a todos los que vivimos en el barrio”, recuerda Mariana Santos, de Acassuso.

Marcela Pratto, también de esa localidad, suma: “Fue una época hermosa cuando se desarrolló toda esa zona, especialmente lo lindo que era al principio el centro comercial. Mis hijos pasaron largos ratos con sus amigos y compañeros de colegio allí, y aún lo recuerdan”.

Sin embargo, las quejas no tardan en llegar, y la inseguridad es el principal reclamo de quienes viven o trabajan en los alrededores.

“Es un lugar oscuro y muy solitario. Apenas se hace de noche trato de no pasar ni cerca –dice Luciana Díaz Mancinelli-. No sé si habrá policía, yo nunca vi”.

“Parece el tren fantasma, no quedan ni rastros de aquella hermosa estación. Hasta hace un tiempo había algunos locales que le daban un poco de vida, ahora que está todo cerrado realmente da miedo pasar por allí. Deberían resolverlo pronto”, afirma Marcelo Miño, que trabaja en el centro de San Isidro.

Para comenzar a mejorar tanto esta situación como el servicio del tren, los arreglos arrancaron en los andenes.

“Renovamos los bancos, los cestos y los apoyos para descanso; rehicimos toda la instalación eléctrica y sumamos iluminación LED; repusimos el cesto perimetral; pintamos la estación; y colocamos nueva señalética y cartelería”, indican desde SOFSE.

Estas refacciones forman parte de un plan que incluyó a otras  estaciones de la ínea. En la vecina Barrancas, además de arreglos similares, hicieron a nuevo los baños y ampliaron los espacios donde los pasajeros esperan el tren, y en Punta Chica, instalaron un nuevo refugio.

La del Tren de la Costa es una historia marcada por las dificultades y los cambios. Diseñado a fines del siglo XIX por el Ferrocarril Buenos Aires y Rosario, conectaba la terminal de Retiro con la de Tigre R.

En 1948, cuando se nacionalizaron todos los ferrocarriles, pasó a formar parte del Mitre hasta 1961, cuando Frondizi cerró de manera definitiva el tramo que va desde Olivos hasta la localidad tigrense. Hubo que esperar hasta el 25 de abril de 1995 para que retomara la circulación entre las estaciones Maipú y Delta, operado por el Grupo Soldati y con un marcado perfil turístico. T

ras varias crisis y conflictos, en 2013 volvió a ser reestatizado y su funcionamiento quedó bajo la órbita de SOFSE.

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