Por Gabriela Zanguitu (para Clarín). A tono con la estrategia de integrar el río a la vida cotidiana, en San Isidro apuestan por el “turismo verde”. En distintos barrios, con múltiples iniciativas gratuitas y un magnetismo indudable, vecinos y visitantes pueden acercarse al Distrito para abrir una ventana hacia la naturaleza.

El ecoturismo es uno de nuestros principales objetivos, es una política que venimos desarrollando y buscamos estimular de manera sostenible y sustentable”, asegura Lucía Domínguez, responsable de la Oficina de Turismo de la Comuna.

Con este fin, el proyecto que pusieron en marcha las autoridades abarca no sólo una agenda cargada de actividades para seducir a los turistas sino, también, un plan de obras y mejoras destinadas a favorecer la conectividad desde la Capital y sumar espacios públicos.

En este sentido, avanza rápidamente la construcción del muelle de Sáenz Peña que funcionará como parada del servicio de lanchas que conectará el Municipio con Puerto Madero en 45 minutos. Además, también sobre la costa, el Parque del Puerto sumará siete hectáreas de verde y sectores para hacer deportes, relajarse y descubrir la particularidad del Bajo sanisidrense, una de las zonas más bohemias y pintorescas del Distrito.
Pensando en los que gustan de la vida al aire libre y del agua, la Secretaría de Turismo local desarrolló un circuito que recorre la ribera. Una posibilidad es transitar estos casi tres kilómetros del Bajo (desde la estación Anchorena del Tren de la Costa hasta el Puerto) a pie o en bicicleta, conectando la red de ciclovías. El recorrido permite, también, detenerse en el Espigón de Pacheco, en la costa, o disfrutar de la inmensidad del Río de la Plata desde las plazoletas de Alvear y Sáenz Peña.

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Parque Natural Municipal Ribera Norte

Dueño de un imponente paisaje y de una riqueza distintiva, el Municipio fue pionero en crear y salvaguardar espacios de interés ecológico que hoy se convirtieron en áreas protegidas y puntos de atracción. Uno de ellos, el Parque Natural Municipal Ribera Norte, es el lugar ideal para animarse a explorar: sus 50 hectáreas albergan 300 especies vegetales, 200 de aves y una gran variedad de peces, anfibios, reptiles y mamíferos. “Es una joya única del bosque ribereño. Está en su estado original, la zona nunca fue intervenida ni modificada”, explica Bárbara Gasparri, directora de Ecología y Biodiversidad. Además de visitas guiadas, organizan reuniones con expertos en distintas áreas para profundizar y adentrarse en las características particulares de su flora y su fauna. “Siempre pensamos actividades diferentes, tanto para chicos como para adultos. Fomentar el conocimiento es una característica de nuestro Distrito”, sostiene Gasparri.
En pleno casco histórico, los entornos naturales del Museo Pueyrredón y de la Quinta Los Ombúes –Museo Dr. Horacio Beccar Varela- también se suma a las propuestas del turismo ecológico. El ciclo “Desde el jardín” –que se realiza el segundo domingo de cada mes está a cargo del Centro de Guías y sugiere una mirada singular del parque en cada encuentro.
Si bien fue modificada a través de los años por sus sucesivos dueños, la barranca de Los Ombúes está recuperando, de a poco y gracias al trabajo de las autoridades, su fisonomía original. “Es un sector con flora autóctona del Talar de Barranca, la formación boscosa que encontró Juan de Garay al llegar al Río de la Plata. Los visitantes se asombran al conocerla”, cuenta Marcela Fugardo, directora del Museo. Por ahora, para proteger toda el área, el acceso es restringido y organizan cuatro visitas por año, dos en otoño y dos en primavera. En cuanto al jardín de la Quinta, ese gran balcón florido que mira al río que rodea una de las casas más antiguas del Partido, la propuesta es diferente: hay encuentros todos los meses y apuntan a comprender los períodos paisajísticos a través del tiempo y su relación con lo que ocurría en Buenos Aires y el mundo.
La ruta del ecoturismo también se extiende hacia el Oeste. Con más de cien animales –entre los que hay vacas, chivos y conejos–, árboles y una huerta orgánica, la Chacra Educativa Municipal propone pasar un rato “como en el campo”. Se puede visitar todos los sábados de 14 a 17, participar del taller de amasado (y llevarse el pan a casa), ver cómo cuidan a los animales y cómo es el proceso de cultivo de plantas. Hay lugar para sentarse, poner el mantelito, hacer un picnic o llevar el mate. En este caso, la entrada es gratuita para menores de seis años y jubilados, el resto debe abonar $70.

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