Había que garantizar que el ruido del festival Lollapalooza en San Isidro no excediera los límites permitidos. “Hoy realizamos la medición en los lugares más críticos del Hospital. El siguiente paso es repetir este proceso en el mismo horario en los días del espectáculo para comparar resultados y determinar si el ruido es molesto. En el caso de que esto suceda, se va a proceder a reducir el volumen en los escenarios del espectáculo”, expresó el director General de Gestión Ambiental, Seguridad y Habilitaciones Industriales de San Isidro, Ricardo Antoniassi.

Las mediciones se realizan en base a la Norma IRAM 4062, referida a ruidos que superan la normal tolerancia. Las pruebas se llevaron a cabo también en seis puntos perimetrales al Hipódromo de San Isidro: Av. Santana y Laprida; Av. Santa Fé y Andrade; Guido Spano y Coronado; Dardo Rocha y Monteagudo; Saavedra y Entre Ríos; Av. Márquez y Tellier.

Así se miden los ruidos

El equipo de evaluación mide decibeles (dB), que integra el nivel ruido de la zona en 5 minutos. Para ello, tiene en cuenta el resultado de ruido de fondo; ya sea el correspondiente al tránsito vehicular, tren, actividad normal o una conversación. Se hace los mismos días del Lollapalooza (viernes, sábado y domingo) y luego, se comparan durante el evento musical. Esos resultados deben ser igual o no superior a los 8 decibeles que indicaron los controles.

“Hemos recorrido los lugares más sensibles del Hospital como son el sector de cirugía, terapia intensiva, unidad coronaria y cuidados intermedios. Nosotros buscamos que haya el menor ruido posible para que el paciente no esté molesto y pueda reposar tranquillo”, señaló el director de Emergencias, Miguel Ángel Pereyra.

El método es analizar la propagación del ruido desde el entorno en el que se encuentra el foco y hasta los receptores potencialmente más afectados para determinar los niveles de ruido interior o exterior producidos.

Dependiendo de la situación, el estudio puede ser sencillo y requerir una medición, o de mayor complejidad y requerir el uso de programas de cálculo especializados en simulación acústica.

Como resultado se obtienen los niveles de ruido interior o exterior de los receptores y se evalúa la compatibilidad con la normativa de aplicación. El uso de programas de simulación acústica permite obtener mayor información como los mapas de ruido de la zona, la contribución a los niveles de ruido de las fuentes involucradas o la población afectada.

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