Quienes escuchaban a María Elena Walsh entran en un mundo en el que el juego era la actividad primordial. Hasta la luna bajaba en tobogán, en una de sus canciones. Sin embargo hay estilos de vida y estructuras urbanísticas que reducen  el ocio para los niños, tiempo que repercute en su futuro.

Los investigadores Stuart Lester y Wendy Russell estudiaron las oportunidades de juego en la actualidad y  concluyeron que los “factores de estrés” ambientales de la vida moderna, asociados con el aumento de la urbanización repercuten negativamente en la experiencia de juego en niños. La privación del juego implicaría, como correlato, la privación del desarrollo de las habilidades cognitivas y emocionales que estimula.

En este contexto, la colocación de juegos en 3 jardines de infantes de San Isidro no resulta «una nota de color». Los niños de los jardines Nº 907 (Bajo de San Isidro), 913 (Boulogne) y 914 (Beccar) ya disfrutan de nuevos juegos, que fueron instalados por el Municipio de San Isidro.

En cada uno de los jardines se colocaron de seis a diez juegos. Tobogán, castillo doble, tatetí, hamacas, resortes, subibaja e intercomunicadores son algunas de las atracciones instaladas por la Subsecretaría de Espacio Público. El plan prevé la adquisición de más juegos para otros establecimientos estatales del Partido.

 

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