Eduardo «Coco» Oderigo jugó en el SIC hasta los 35 años. Un día, visitó un penal, y ese día lo marcó. No tanto desde lo profesional -es abogado penalista- sino porque se quedó pensando en que esos chicos ahí detrás de las rejas dejaban que el tiempo les robara la vida.

El penal de máxima seguridad de San Miguel tiene 12 pabellones y aloja a 400 presos. Los rugbiers son 27 internos del pabellón 8. En su pabellón, las paredes no son grises sino naranjas y las rejas, celestes. Ellos las pintaron. También se autoimpusieron unas pautas de convivencia. No a las drogas, a la violencia ni a las violaciones, entre otras reglas. Y el que no las cumple se va.Entrenan todos los días —menos los miércoles— y una vez al mes salen a competir con clubes de la provincia.

Desde marzo de 2009 pasaron por los Los Espartanos 400 presos que ya recuperaron la libertad. «Sólo reincidieron en el delito cinco o seis personas. La gran mayoría pudo resocializarse y dedicarse a trabajar y a cuidar a su familia», contó Coco Oderigo en un reportaje.

espartanos_juegoLos Espartanos contra un equipo de fiscales de La Plata. (Foto DyN).

Entre los voluntarios hay ex funcionarios judiciales, como el ex fiscal federal José Barbaccia, que se sumó hace dos años cuando escuchó, en un retiro espiritual, el testimonio de Oderigo y del entonces capitán de Los Espartanos, que ya no está en el equipo porque es un hombre libre.

A %d blogueros les gusta esto: