El municipio decidió destinar a proyectos ecológicos todo lo que recaude a través de las tasas que pagan los grandes generadores de residuos, las empresas que comercializan envases no retornables y las que emiten gases o líquidos contaminantes.

La ordenanza se aprobó por unanimidad por el Concejo Deliberante, con el propósito de fijar principios, objetivos e instrumentos para una política medioambiental más eficiente. Es un modelo que se basa en tres ejes: la reinversión de lo obtenido a través de estas tasas; la generación de políticas públicas que promuevan la educación ecológica, la reducción de generación de residuos, el desarrollo de espacios verdes, la realización de obras de infraestructura que contribuyan al cuidado del ambiente y el sostenimiento de parques naturales, paisajes y áreas protegidas. Por último, establece la conformación de un Consejo Consultivo integrado por cuatro miembros del Ejecutivo, cuatro del Legislativo y tres representantes de entidades locales vinculadas al tema.

En números, se estima que este año se recaudarán $40 millones en tasas, y todo se asignará a proyectos «verdes».

 

 

 

 

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