San Isidro dejó su sello de sustentabilidad en la organización  del evento, y también a través de la colocación de un stand ecológico hecho con materiales reciclables.

En una esquina de la muestra, un cartel subrayaba al menos dos dimensiones de la sostenibilidad, que se cumplieron durante el evento: equilibrio y cuidado.

«La sustentabilidad es el equilibrio entre nosotros y nuestro entorno natural. Se trata de cuidar lo que tenemos para hacer mejor lo que viene».

20160318_222055Esta edición de Lollapalooza alcanzó el récord local, al superar una asistencia de 160.000 personas durante los dos días. Y lograr un equilibrio, en este caso, implicaba una logística de transportes que no sólo evitara el caos del tránsito sino que facilitara el acceso al hipódromo. «Pretendemos crear condiciones para que la gente se mueva en transporte público. Por eso, acordamos con 14 líneas de colectivo que tienen parada en la zona un refuerzo después de medianoche», explicaba Federico Bereziuk, secretario general de Gobierno de San Isidro, a La Nación. También se instalaron estacionamientos fuera del hipódromo y un parking para bicicletas.

El cuidado se notó, por un lado, en la seguridad: 270 efectivos de la Policía Bonaerense; 30 móviles de la Policía Bonaerense; 8 agentes, de la Policía Montada. Por otro, en la limpieza de la zona: la constante recogida de papeles y latas, y la facilidad para encontrar contenedores de basura diferenciada.

Estas medidas tuvieron una buena recepción en los organizadores norteamericanos: comentaron que el lugar es de lo mejor que han visto en todas sus ediciones, en el mundo. Hasta el momento, no se había encontrado un predio que tuviera tantas comodidades como éste. El evento fue una preparación para el siguiente. Una oportunidad de «cuidar lo que tenemos para hacer mejor lo que viene».

 

A %d blogueros les gusta esto: