Sencilla, económicamente viable y con un retorno de inversión a corto plazo. Permite comer más sano, sin agroquímicos, pesticidas ni conservantes. La tendencia por el cultivo propio se contagia y es la preferida de los chefs más reconocidos, como René Redzepi, que se autodefine «un cocinero recolector» por su obsesión por devolverle el protagonismo a los ingredientes de la huerta.

Las frutas y verduras de cultivo propio son más ricas que las que se venden en los mercados, porque los tiempos entre la recolección, envasado, transporte y venta suelen ser de varias semanas, y para que lleguen a la cocina en buenas condiciones, tienen que cosecharse cuando todavía están verdes.

Pero además del sabor, el autocultivo tiene la ventaja de proporcionar una alimentación con gran cantidad de nutrientes. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) recomienda una dieta que privilegia el consumo de frutas, vegetales, granos integrales,  alimentos que pueden cultivarse en pocos metros cuadrados. Aparte, la huerta propia crea conciencia acerca de la alimentación, fomenta una actividad sana y es una fuente de ingresos y de ahorro.

Las ventajas del autocultivo urbano está despertando iniciativas como las de INTA, que publicó el Manual de cultivos para la huerta orgánica familiar, que podés descargar acá.

En San Isidro, se acaba de inaugurar un programa de capacitación e inserción laboral que el municipio realiza junto a Pro Huerta, del INTA, en el vivero del hipódromo. Mirá el video.

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