En la Argentina hay cinco millones de personas que no tienen acceso al agua potable y medio millón que camina por lo menos 10 kilómetros para conseguirla. Así lo informa el último censo nacional. A nivel mundial, 2.500 millones de personas dependen exclusivamente de los recursos de aguas subterráneas para satisfacer sus necesidades básicas diarias (UNESCO, 2012). El problema es que esas aguas están escaseando y no se sabe cuánto tardarán en secarse por completo.

La empresa GlobeScan hizo una encuesta a más de 1200 expertos en sostenibilidad de todo el mundo. La pregunta era: ¿cuáles son las tecnologías o los cambios en el comportamiento necesarios para combatir la escasez de agua en los próximos 10 años? Las respuestas apuntan a educar para un nuevo estilo de vida, desarrollar tecnologías de conservación y almacenamiento de agua, y reutilizar aguas residuales.

Estilos de vida y hábitos de ahorro

Algunas respuestas a la GlobeScan sugerían subir el precio del agua, para fomentar los hábitos de ahorro, sobre todo por parte de hogares de clase media o industrias. El agua en Argentina es mucho más barata que en otros países. En Buenos Aires, el precio por metro cúbico es de $2, 39; en Montevideo se paga 21,8 veces más, es decir, casi 44 pesos; 46 en Chile, y 64 pesos en Brasil. Quienes abogan por subir el precio del agua argumentan que no es suficiente saber que el agua escasea en el planeta, sino que hace falta una «presión monetaria» para que los usuarios la aprecien y cuiden. La necesidad de reducir el consumo lleva a buscar modos de ahorrar, que van desde el hábito de cerrar la canilla al lavarse los dientes, hasta colocar dosificadores y aireadores que reducen el caudal de agua.

Almacenamiento y reutilización del agua. ¿Qué se hace en San Isidro?

En San Isidro existen por lo menos dos prácticas que promueven el uso responsable del agua. Por una parte, la limpieza de la ciudad se realiza con agua no potable, extraída de la segunda napa (a 60 mts de profundidad). Esto supone un ahorro de 50.000 litros de agua potable por día.

Por otra, el Código de Ordenamiento Urbano (COU) prevé que las empresas privadas tengan espacios de acumulación de agua de lluvia (reservorios) para evitar inundaciones en las zonas periféricas y para reutilizar esa agua en el riego o limpieza. (Ver video).

Una de las conclusiones de la encuesta de GlobeScan fue que la falta de agua cambiará la percepción pública acerca de su valor y llevará a los gobiernos y empresas a considerar el agua limpia no como una mercancía para explotar, sino como un tesoro para custodiar.

 

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