Un semáforo que calcula el número y la velocidad de autos para mejorar el flujo de tránsito. En pocas palabras, eso es un semáforo inteligente.

En los últimos dos años, el gobierno Municipal fue reemplazando los semáforos existentes por los actuales, de tecnología LED y de 12W, que permiten un ahorro de energía y una mejor visualización a cualquier hora del día.

De este modo, en un cruce se pasó de un consumo de 1000W a 90 W. Pero, además, estos semáforos tienen más vida útil: 100.000 horas, en vez de las 6.000 de los semáforos incandescentes o las 2.000 horas de los halógenos.

Y al ahorro de energía se suma la capacidad de estar interconectados. Funcionan conectados a softwares, y admiten programación local o remota: gracias a sus sensores pueden modificar sus programas para ir adaptándose a cambios de volumen de tránsito y de velocidades.  En lugar de regularse por un tiempo fijo, los semáforos inteligentes detectan el flujo de tráfico y según la carga, favorecen una y otra dirección. «Se mide el número de vehículos y la distancia entre ellos y se alargan las fases de verde», explica Jürgen Krimmling, del Instituto de Telemática del Tráfico de la Universidad Técnica de Dresde, en Alemania. Esto está teniendo consecuencias positivas para las emisiones contaminantes, ya que los autos que circulan de forma constante consumen menos combustible.

La gestión más inteligente de los semáforos debe mejorar ese flujo. Y el transporte público será el principal beneficiado.

Leer más sobre semáforos inteligentes en este artículo de National Geographic en español.

 

 

 

 

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